24 jun. 2018

El verano saca las hormigas a trabajar



Este es el lugar más importante que tengo y no lo sabía. Una fotografía de mi cabeza, un escape y una ventana al mundo. A día de hoy, con cuentas con millones de seguidores pareces una hormiga al lado, porque lo eres, pero es que la magia de esto no está en el tamaño sino en la premisa de que el día uno partes con los mismos derechos y ventajas que todos (algoritmos al margen).

He crecido mucho en ocho años, he atravesado toda mi adolescencia a través de este lugar y similares y aunque no soy la misma persona, es bonito tener un recuerdo de quien fui.

Debido a los cambios, he pensado muchas veces en reiniciar el contador en un nuevo blog. Lo creé de hecho, pero nunca publiqué nada. Aquí es donde pertenezco. Aquí es donde cambiaba el HTML y CSS sin saber lo que era una etiqueta y ahora ya he hecho una asignatura dedicada solo a ello. Aquí es donde nacieron amistades. Aquí es donde compartía todas las cosas que se me pasaban por la cabeza: reseñas, reflexiones, relatos... No he seguido publicando, pero no he dejado de escribir. La vida me devuelve aquí.

En cuanto a las expectativas de vida del blog, si nos ponemos rigurosos y siguiendo un modelo exponencial negativo... tenemos la certeza de que este blog estaba condenado a soltar con cuentagotas un post anual hasta desaparecer.
https://www.inf.ufsc.br/~andre.zibetti/probabilidade/figures/exponencial-Rstudio-3-1.png  

Pero quién ha dicho que esté bien modelizado? En la vida suceden eventos aleatorios que hacen que todo cambie. Se pueden estimar resultados y bajo ciertas condiciones se puede ser muy preciso, pero no se puede modelizar lo que nos hace levantarnos de la cama, las cosas que nos ilusionan y nos recuerdan que vale la pena compartir. A lo mejor ha estado hibernando durante años este blog para poder salir a brillar ahora. A lo mejor vengo del infinito y esto está a punto de elevarse al infinito.



SoyEra insegura, criticaba duramente cada cosa que hacía, no le veía ninguna virtud, solo los defectos. Eso ha cambiado, aunque es lo que más me ha costado seguramente. Estoy aprendiendo y a veces aún caigo en esa trampa pero he experimentado demasiadas veces el ciclo: crear contenido -> odiarlo -> distanciamiento temporal ~1año -> apreciarlo -> compararlo con lo que creas ahora y vuelta a empezar. Así que ya no tiene el poder que tenía antes. No necesitas la validación de nadie, tú te sobras y bastas pero tienes que quererte. No ser tu mayor enemigo.


Este lugar es comodo, soy feliz expresándome por escrito. A lo mejor porque cuando me llega el momento de hacerlo del tirón en vivo y en directo no me siento yo, no digo las cosas que querría decir ni en el orden correcto. Aquí es pausado y pensado (aunque nunca ordenado) y me reconforta. También me reconforta el anonimato, el saber que esto es perfecto mientras nazna de mí y no hay más definiciones de perfección, porque esto no es un trabajo, es una pasión.

El contenido viejo va a seguir ahí, porque forma parte del historial del blog y hasta puede llegar a ser de utilidad para alguien alguna reseña. Pero no soy preadolescente, ni tan siquiera adolescente ya. Así que quien lleva las riendas de este blog es alguien que no conocéis pero a partir de hoy conoceréis. Esta es mi carta de presentación.

Bienvenidos a Más que libros.

2 jun. 2017

Innecesario (DESCOLGADA)

Escrito: 10/01/16
Como de costumbre, no me gustó lo que escribí y lo guardé en borradores. Como excepción, este será publicado, aunque 6 meses después. Sólo una reflexión más en el océano.


Nos quejamos día a día del comportamientos de aquellos con los que tenemos el placer de relacionarnos. A veces es el conductor gruñón del autobús, otras veces somos nosotros mismos. Estamos permanentemente alerta a cambios y aún y así a veces a pesar de la experiencia caemos en la trampa de esperar algo de nuestro entorno o quizá simplemente de la casualidad de la vida que se ciña a nuestra soñadora idea que con mucho mimo fermentamos en nosotros durante más tiempo del que creeríamos. Pero formamos parte de esa realidad que en ocasiones nos traiciona y nos disgusta y por más que nos esforzamos por borrarnos de ella seguimos ahí, siendo algo más que un elemento observador; siendo tal vez la causa.

Es asombrosa la facilidad con que buscamos nuevas relaciones, cómo hasta el personaje más tímido encuentro su lugar en el mapa, aunque le cueste un poco más de tiempo. La naturalidad con la que se desarrollan estos lazos en un tan breve espacio temporal lo debería hacer sentir en el individuo como algo abrupto en su vida, sin embargo acostumbramos a ubicarnos hasta encontrar una similitud a un estado de equilibrio perfecto en el que una vez nos encontramos, no entendemos como podíamos antes vivir sin ello. Quizá ahora estás en la fase anterior o posterior, en el balance menos compensado, donde menos feliz y cómodo te sientes. Pero por suerte, tienes la certeza lógica, de la sucesión de movimientos, que es algo pasajero. Pero no olvides que la posición opuesta también se evaporará en algún momento.

Habrá para quien parezca una obviedad y quien lo tome por locura. La soledad está dispersa por el mundo como cualquier otro elemento de la vida. Siempre encontramos en la naturaleza la supervivencia ligada mayoritariamente al colectivo. Pero tanto en las excepciones del reino animal como en las personas, la verdadera soledad no es más que una herramienta necesaria que no todo el mundo sabe utilizar. El árbol más alto y de hojas más tupidas no cobija en su sombra más vida que el pequeño que permite brotar vida nueva a su alrededor. Pero quizá no sea más que una metáfora manida que nada significa. Porque si pudiéramos preguntar al grande y viejo árbol, tal vez nos confesaría que no es feliz y que preferiría ser una margarita más en un eterno prado.

Sistematizamos para nosotros mismos de forma invisible nuestra lista de prioridades. Enfrentamos entidades que desde cualquier punto de vista de alguien cuerdo tendrían una única respuesta y nos esforzamos por crear esquemas completos de posibilidades que eluden el camino inteligente. Nos volvemos primarios en nuestra complejidad. Si creemos escuchar una voz nueva cargada de emoción y pasión nos aferramos a ella mientras la anterior muere ahogada.

No es sustancial. No es bonito. No es ni tan siquiera útil. Bueno, supongo que para mí sí, por eso los escribí en este rato.

Nota mental: deberías leer algo más que los apuntes de informática. Ya no sabes ni escribir sin que cada conjunto de oraciones simulen (inconscientemente, eh) bucles condicionales.

23 ago. 2016

Y aunque a nadie importe, a lo mejor a alguien aliente

Piensas que realmente todo está hecho. “Sois una generación que os viene todo dado”. “No apreciáis lo que tenéis”. “Vuestros derechos, vuestras condiciones laborales, nada lo valoráis como se debe”. Sintiendo que valoraba todo esto me sentía fuera de lo que se acusaba a mi generación, como si por decirlo tanta gente tuvieran más razón. Como si fuera verdad que todos los comunistas son solo críos que les viene el porro en la mano y todas la feministas unas hembristas extremas. Como si todo lo que define nuevas luchas o la renovación de antiguas fuera de desagradecido, de protestón sin razón, sin cultura, sin consecuencia con el legado. 
Mera rebeldía del que no tiene vocación.


Y no es un día, pero sí un último acontecimiento. Es quizá el día en que decides que esa será la última que te pase, aunque no la última que veas. No se puede remar contracorriente porque por desgracia es esa corriente el grueso de opinión, pero sí puedes, a nado, refugiarte en la orilla. Y siguiendo al caso de la cutre metáfora, te das cuenta de la de PERSONAS que te esperan sin esperarte en la orilla, que han decidido dejar de formar parte, la de personas que ya ser hartaron y ahora ven mermado o desprestigiado su breve altavoz de opinión con el “grueso”.

Parece mentira que lo que te parecía antes que tu deber era aguantar se vuelve en injusticia. Que por más veces que hubieras hecho ese pensamiento y haber sufrido las represalias del hablar y del silencio, ahora sabes que prefieres hablar quizá más que nunca porque no estás solo y eso te impulsa a, si no puedes derribarlo, a no ser más el objetivo. Porque no has hecho nada más allá de existir esta vez. Te has esforzado por cambiar la corriente aún sabiendo que iba a ser difícil y resultar siendo imposible. Así que te toca este premio, este premio eres tú, porque eres 100 mil veces más de lo que se te haya dicho.


No es meritorio presenciar vejaciones, ser la opinión ajena y no la propia, parecer tan negativo que no querer ponerle los nombres y apellidos que siempre conociste pero no te atrevías a creer que tuviera esa magnitud. Este es tu momento, tu voz, tus ideas, tu aprendizaje y viaje. No el suyo.